
Aunque mi intención es terminar la saga sobre el pulpo con el artículo final sobre Cunqueiro y Castroviejo, hasta que pueda “perpetrarlo” tengo que ofrecer otros contenidos, si bien más abstractos, no por ello menos interesantes, a mis ojos al menos y espero, al del amigo lector.
Mañana se cumplen 50 años de la muerte del genial Julio Camba, periodista sublime y mago del humor al que cada dos por tres saco a pasear por estas páginas para hacer algo de homenaje en puridad… 50 años del deceso de un padre de las letras tipográficas movibles, por emplear los mismos tecnicismos cachondos con los que Don Julio gustaba precisar sus descripciones. Su obra en realidad no merece enumeración por la fama que ha cosechado; estarán ustedes hartos de conocer títulos memorables como La Casa de Lúculo, La ciudad automática, La Rana viajera o Haciendo de República. Sus colecciones de artículos en ABC están en su hemeroteca a disposición de todo el que quiera disfrutar leyendo sus crónicas. Y para el más entusiasta, es posible todavía conseguir primeras ediciones de Londres o Alemania de la colección Austral mediante Iberlibro y páginas similares.
Se habla mucho estos días de sus inicios en el oficio del cuarto poder, su fugaz paso por el movimiento anarquista –todo juventud e idealismo clemenceauniense- sus idas y venidas de Estambul a Nueva York y alguna que otra reedición oportunísima de sus obras, nunca lo suficientemente reeditadas, si se me permite añadir. Pero se me antoja injusto que tantos y tantos colegas suyos de profesión pasen por alto su trascendental ingreso en la generación de 98.
Como es lógico, entre todo el revoltijo de vates y literatos, de viejos maestros y pintores, hojas volanderas y pianos de café mal afinados, tal ingreso era imposible de consignar con la formalidad de un acto académico; se frecuentaban esta o aquella tertulia y circulo, se leían mutuos versos en los ateneos y efectivamente, se coincidía en los banquetes para celebrar la última publicación o el fracaso zaguero de los que por la inteligencia madrileña despuntaban. Camba fue de los que gozo de muchas amistades y eternas noches de juerga modernista, y frecuento todas las tertulias que pudo en compañía de otros muchachos de extraordinario talento; Belmonte, Lorca –con quien viajaría a Nueva York- o Gómez de la Serna fueron apoyos notables; ganó los elogios cimeros de Valle Inclán y mereció las cumplidas replicas de Ortega, Madariaga o Martínez de Leon y contó sin duda con el mecenazgo rendido de grandes como el director de El Sol, Félix Lorenzo (Heliófilo) quien a buen seguro le invito a comer más de una vez, hasta el banquero Don Juan March, que terminó pagando la cuenta del Palace desde que Camba se retiró allí en 1949 hasta su muerte. No se puede negar que su naturaleza humilde y afable, siempre bromista y abiertamente auto-crítica le granjeo las mayores simpatías de quienes tuvieron el gusto de frecuentar su compañía.

Acaso el precio que había que pagar por tutear a Don Julio, como nos confiesa González-Ruano en su conocidísimo Obituario, era únicamente invitarle a cenar en algún sitio de confianza y tener la atención de dejarle de vuelta en el Hotel.
Y al final, el mismo se definió ganando, creo yo, los laureles literarios con la sabiduría escéptica y sencilla de su propia experiencia, mucho mejor de lo que cualquier otro periodista haya podido escribir nunca;
“A mí se me ocurren muchas tonterías, y en cuanto tengo confianza con la gente las digo. La cuestión es pasar el rato, y yo no quiero callarme una tontería que pueda divertirnos a todos para echármelas de hombre serio y sesudo. Mi nombre es Camba, y en el fondo yo soy un buen chico. Tengo un chaqué alemán, pero no tengo pedantería ni afectación ningunas (…)
Necesito que ustedes no me tomen nunca completamente en serio. Ni completamente en serio ni completamente en broma.”
Julio Camba
ABC, 8 de Octubre de 1913








Patricia López Said,
gracias por pasarte por http://whenfashionmeetsart.blogspot.com.es/ !! qué currado tienes el blog, por cierto... y qué te va a decir una amante de la moda... lo mejor, el tweed de fondo! :)
Posted on 11 de abril de 2012 03:23